El impacto del cambio climático sobre los recursos hídricos
Los modelos que predicen la evolución del cambio climático son muy claros y bastante coincidentes en un aspecto: el futuro estará marcado por un incremento importante de las temperaturas en todo el planeta, con diferencias entre regiones.
La tendencia en el Mediterráneo occidental
El aumento sostenido de las temperaturas lleva años dejándose notar. El boletín de junio de 2025 del Copernicus Climate Change Service señala que la temperatura media de dicho mes en Europa occidental fue 2,81 °C superior a la del período de referencia 1991 2020, por lo que se convirtió en el junio más cálido registrado hasta ahora.
En la misma línea, el Servicio Meteorológico de Cataluña publicó en junio de 2025 la Nota de estudio 76 «Análisis y contexto climático de la sequía 2021-2024», en la que concluía que «la sequía, un fenómeno inherente al clima mediterráneo, está experimentando transformaciones que apuntan a una posible aridificación del territorio catalán. Los episodios recientes muestran una intensidad y frecuencia inusuales, con algunas características propias de las megasequías». Partiendo de este escenario térmico como plausible para el Mediterráneo occidental, la sensación de se quedad necesariamente aumentará, aunque la pluviometría global en plazos largos pueda ser similar a la actual. El aumento de la evaporación directa del agua superficial y de la evapotranspiración de la vegetación transformará los paisajes y desplazará hacia el norte los biomas propios de climas más secos. En resumen, vamos a perder verdor.
Impacto del aumento de calor sobre el agua
El incremento global de temperatura también afectará directamente a los ecosistemas acuáticos. Un agua más cálida acelera las reacciones químicas y biológi cas, con cambios más marcados en su calidad.
Una consecuencia derivada de estos cambios serán unas estratificaciones más prolongadas en lagos y embalses, con un riesgo de anoxia más elevado en las zonas más profundas y el consiguiente empeora miento de la calidad.
Lógicamente, las nuevas condiciones ambientales también alterarán la biodiversidad de los ecosistemas locales y favorecerán a las especies capaces de vivir en ambientes más cálidos y con mayor circulación de nutrientes, en detrimento de las de sistemas más templados y con menos nutrientes.
El refugio de las aguas subterráneas
En contraposición, el impacto sobre las aguas subterráneas debería ser mucho menor o práctica mente nulo. Por tanto, es un recurso de gran interés estratégico. Por este motivo, desde el proyecto AIGUANEIX se propone almacenar el agua purificada en los acuíferos, unos reservorios protegidos de los efectos del calentamiento global.
La magnitud y la intensidad del cambio climático actual y los pronósticos de la comunidad científica de cara al futuro indican que las condiciones del pasado ya han dejado de existir, al menos en un horizonte de varias generaciones futuras.
Esto significa que las infraestructuras de abastecimiento diseñadas durante el siglo XX ya no serán ni adecuadas ni suficientes para afrontar los retos del siglo XXI y que se necesitan nuevas visiones y nuevos planteamientos, y las ideas que sustentan el proyecto AIGUANEIX pueden ser una parte importante.
Es hora de adelantarse a los retos y seguir innovan do para hacer realidad nuevos sistemas de abaste cimiento de agua que aporten mayor resiliencia a la ciudadanía.
El proyecto AIGUANEIX propone almacenar el agua purificada en los acuíferos, unos reservorios protegidos de los efectos del calentamiento global