Entrevista a Ulf Miehe, jefe de innovación de procesos en Kompetenzzentrum Wasser Berlin
«El agua potable es la más segura y la que se controla más estrictamente»
Ulf Miehe es un referente en el campo de la gestión innovadora del agua urbana. Su trabajo conecta la investigación de vanguardia, la ingeniería práctica y las soluciones prácticas relevantes para la política del agua, en particular en torno al tratamiento de aguas residuales, la reutilización, la eliminación de microcontaminantes, la gestión de riesgos y el desarrollo de sistemas circulares.
¿Cómo se garantiza la seguridad en la gestión del agua potable?
El mantenimiento del agua potable segura se basa en un enfoque de múltiples barreras. Esto significa que la protección se construye en cada etapa, desde la fuente de agua has ta que sale del grifo. De esta forma, si un paso falla, los demás garantizan que el agua siga siendo segura.
La principal diferencia entre el agua potable de fuentes tradicionales, como los ríos o las aguas subterráneas, y el agua que proviene de la reutilización es la calidad de origen. Los principios básicos de la seguridad del agua siguen siendo los mismos, pero la reutilización potable requiere pasos adicionales, como tecnologías de tratamiento avanza das y una planificación de seguridad más detallada.
Lo que no cambia son las estrictas normas de seguridad: el agua reutilizada debe cumplir los mismos altos requisitos para la seguridad química y microbiana que toda el agua potable, en virtud de la directiva sobre agua potable de la Unión Europea. En otras palabras: el agua reutilizada tiene que ser tan segura como el agua potable tradicional.
¿Hasta qué punto se pueden evaluar y controlar adecuada mente los riesgos en el suministro de agua potable?
Los riesgos se pueden evaluar y controlar de forma fiable hasta alcanzar niveles en los que la probabilidad de afectaciones a la salud sea insignificante. El objetivo no es eliminar todos los riesgos por completo, sino garantizar la vigilancia continua y la aplicación de múltiples barreras de seguridad, sistemas de respuesta rápida y una supervisión reguladora. Este enfoque hace que el agua potable en los países desarrollados no solo sea más segura para el consumo humano, sino que también esté sujeta a un control más riguroso.
Cabe destacar que la normativa sobre agua potable ha evolucionado significativamente en los últimos cincuenta años. Un ejemplo reciente es la inclusión de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en la nueva directiva de la Unión Europea sobre agua potable. Las PFAS, presentes en cuerpos de agua contaminados, pueden acarrear graves riesgos para la salud; por esta razón, las actualizaciones reguladoras son esenciales. Sin embargo, el uso de tecnologías de tratamiento avanzadas, como la ósmosis in versa, reduce de forma fiable estos compuestos hasta niveles muy por debajo de los límites que establece la directiva sobre agua potable y, a menudo, incluso por debajo de los límites de detección actuales de los laboratorios avanzados.
¿Cuál es la mejor forma de comunicar los riesgos a la socie dad?
Comunicar los riesgos asociados al agua potable es tan importante como gestionarlos técnicamente. La forma en que se transmite la información puede marcar la diferencia entre generar confianza o sembrar la duda. La mejor forma de hablar sobre la seguridad del agua potable es hacerlo de forma abierta, clara, coherente y responsable, estableciendo un diálogo real con la comunidad.
¿La ciudadanía podrá comprender claramente los riesgos (o su ausencia) asociados al proyecto AIGUANEIX?
Esta es una cuestión muy oportuna y sensible: los proyectos de reutilización de agua potable a menudo se ven afectados por lo que llamamos factor de suerte, incluso cuando son científicamente seguros. La comprensión que la gente tiene de los riesgos depende en gran medida de cómo se explica y se vive el proyecto.
Existen tres retos principales. El primero es la brecha de percepción: Incluso si un tratamiento avanzado elimina los patógenos y los productos químicos a niveles más seguros que muchas fuentes naturales, la gente puede asociar la reutilización potable con el concepto del inodoro al grifo, lo que genera una sensación de menor seguridad. El segundo reto es el riesgo contra la confianza: La evidencia científica demuestra que los sistemas de reutilización potable bien diseñados pueden ser igual de seguros (o incluso más) que los suministros de agua convencionales. Sin embargo, sin confianza en la utilidad o en la Administración, la gente no los aceptará. El tercer reto es la invisibilidad de la seguridad: Los ciudadanos no pueden ver los patógenos o los productos químicos, por lo que la tranquilidad debe venir de la transparencia y la confianza que transmita la comunicación.
No obstante, no todas las personas procesan los riesgos técnicos por igual. Para algunas, los sentimientos de disgusto pueden superar las pruebas científicas. En última instancia, la percepción del riesgo depende más de la confianza, los valores y las emociones que de los detalles técnicos. Los proyectos piloto como AIGUANEIX también son muy efectivos para generar confianza. Visitar plantas piloto, observar pasos del tratamiento o, incluso, participar en eventos de cata de agua permiten que la ciudadanía experimente la reutilización de una forma tangible.
En conclusión, la ciudadanía puede entender que la reutilización potable es segura, pero solo lo hará si la comunicación es transparente, coherente y participativa; si los riesgos se explican en términos fáciles de entender y sin jerga técnica, y si la confianza se construye a través de la supervisión independiente y la participación de la comunidad.
«La reutilización potable requiere tecnologías de tratamiento avanzadas y una planificación detallada de la seguridad, pero el agua resultante cumple con la calidad que establece la normativa sobre agua potable»
«Los riesgos se pueden evaluar y controlar de forma fiable hasta un nivel en el que la probabilidad de impactos en la salud sea insignificante»