Consorci Costa Brava i Diputació de Girona
1.234.567
Litres d’aigua
PURIFICADA

Entrevista a Nacho Guilera, geógrafo y experto en estudios territoriales y urbanos

«Paradójicamente, ya vemos como en el Mediterráneo el gran riesgo es la escasez del recurso hídrico debido a sequías intensas combinadas con episodios torrenciales e inundaciones»

Los más de veinte años de experiencia en consultoría ambiental han llevado a Guilera a dirigir los servicios de consultoría de Anthesis España.

Guilera es geógrafo de formación y tiene un master en Estudios Territoriales y Urbanos. Su experiencia se
centra en la integración de criterios de sostenibilidad ambiental en el diseño del espacio público y en el desarrollo urbano y territorial.

¿Qué retos tenemos ante el cambio climático?

Sensibilización y concienciación. Las consecuencias del cambio climático están ampliamente demostradas, pero falta tener conciencia de los peligros a los que nos enfrentamos. También es relevante la gestión de la emergencia en cuanto a la planificación y la gestión territorial y de infraestructuras (como puede ser el proyecto AIGUANEIX), sistemas y protocolos de aviso y alarma, planes de emergencia, etc.

¿Qué riesgos implica el cambio climático para la gestión del agua?

En el Mediterráneo los grandes riesgos son los períodos de sequía cada vez más recurrentes e intensos, combinados con episodios torrenciales e inundaciones, como el que por desgracia se vivió en Valencia. En zonas litorales, el impacto del aumento del nivel del mar sobre las poblaciones y las actividades económicas que se llevan a cabo puede ser muy grande.

¿El impacto para nuestra salud será cada vez mayor?

Si no luchamos contra el calentamiento global y no planteamos cambios estructurales y estratégicos en la gestión del agua, los riesgos irán a más. Las sequías y los períodos de inundación afectarán a la disponibilidad de alimentos y al riesgo de transmisión de enfermedades causadas por el agua. En nuestro entorno más inmediato, habrá un aumento de afectaciones personales derivadas de los episodios torrenciales.

¿Qué hay que hacer para mejo rar la adaptación y la resiliencia?

Es necesario implementar una gestión integral del ciclo del agua, asumiendo que será un recurso cada vez más escaso y que debe tener en cuenta la gestión de las emergencias derivadas de los impactos inevitables. Habrá que mejorar drásticamente la eficiencia en usos intensivos del agua (agrícolas, urbanos, de ocio) para proteger la cantidad y la calidad del agua de los acuíferos y los ecosistemas acuáticos. También es necesario aplicar medidas de flexibilidad en el uso del agua para ajustarse a nuevas situaciones y adaptar actividades económicas a la nueva realidad de la escasez de agua. Es indispensable activar protocolos de emergencia efectivos para minimizar los daños, especialmente en vidas humanas.

¿Cómo debemos adaptar nuestros municipios?

Con planificación y una gestión correcta. Hay que trabajar localmente asumiendo que este recurso será más escaso, y colaborar con el marco autonómico y estatal en estrategias de reducción de consumo, mejora de la eficiencia y garantía del abastecimiento.

También es necesario mejorar la planificación urbana y territorial para adaptar nuestros municipios a los principales riesgos, ya que más de setecientas mil personas viven en zonas inundables (según datos del Gobierno de Cataluña), lo que obliga a repensar el modelo de crecimiento y los procedimientos de emergencia para garantizar la seguridad y aumentar la conciencia del riesgo. Además, hay que aumentar la coordinación entre municipios y organismos supramunicipales para hacer frente al problema de una forma efectiva y real.

«Es necesario realizar una gestión integral del ciclo del agua, un recurso cada vez más escaso, y tener en cuenta la gestión de las emergencias»